Las no enfermedades y la medicalización

Detalles

En los países del primer mundo existe la obsesión por la salud perfecta que llega a ser considerada como el factor patológico más importante.

La revista BMJ publica en 2002 una lista de 20 no enfermedades tras una votación de sus lectores: Envejecimiento, trabajo, Aburrimiento, Bolsas en los ojos, Ignorancia, Calvicie, Pecas, Orejas grandes, Canas, Frialdad, Parto, Alergia al siglo XXI, Jet Lag, Infelicidad, Celulitis, Resaca, Ansiedad por el tamaño del pene, Embarazo, Furia al volante y Soledad.

La no enfermedad se define como un “problema humano catalogado desde alguna instancia como una condición médica para el que se obtendrían mejores resultados si no fuera considerado y tratado así”. Esto nos debe indicar que no todo problema humano o sufrimiento debe de considerarse una enfermedad.

Todo médico de atención primaria (map) sabe que recibe consultas frecuentes que para él no se consideran enfermedades, aunque el paciente piense que si lo son.

medicalización

Con el desarrollo tecnológico parece que aparezcan nuevas formas de enfermar y debido a ello tenemos el problema de definir qué es y qué no es enfermedad. No es sencillo, hemos acuñado términos “pre” como: pre-diabetes, pre-osteoporosis, pre-hipertensión…Estos términos son pasos previos a la mercantilización de la enfermedad y medicalización de la vida.

Además la O.M.S. relaciona salud y felicidad y por consiguiente estar enfermo es lo normal y todos lo estamos y debemos medicalizarnos.

Así pasamos a un proceso de medicalización en la sociedad. La medicalización de las no enfermedades en los casos de procesos sociales habituales (vejez, soledad, infelicidad, stress, etc.) .

La relación médico paciente con participación del mismo en la toma de decisiones puede romper este proceso. En la actualidad tratamos a personas sanas con medicamentos caros que tienen efectos secundarios no desdeñables. Se crea un grave problema de salud pública.

No las necesitan, es lo que sucede en muchos pacientes institucionalizados.

Las búsquedas bibliográficas potencian estos procesos. Probar a buscar ”jet-lag treatment” o ”resaca ”y encontraremos cientos de citaciones de artículos citados en referencia a estos procesos.

La enfermedad ha pasado de ser un proceso social y cultural a un proceso industrial donde la industria farmacéutica y grupos de pacientes crean nuevas dolencias. Así están definidas unas 30.000 enfermedades y cada uno de nosotros debería de estar afectado por unas 20. De hecho las enfermedades se crean y se destruyen dependiendo del momento y de los “expertos”. La homosexualidad dejo de considerarse enfermedad en 1974.

Existen cuatro postulados para la medicalización: Los sucesos normales vitales, la consideración de los factores de riesgo como enfermedad, la consideración de síntomas leves o raros como enfermedades graves y la importancia del consumidor final.

Los sucesos normales de la vida como el luto, la caída del cabello, etc. son considerados problemas médicos y por tanto tratables y capaces de ser diagnosticados. En consulta se puede hacer un fácil diagnóstico para contentar al paciente y al médico y la industria farmacéutica presenta fármacos para estos tratamientos. Es más existen procesos como los chequeos e incluso tomografías computarizadas en centros comerciales para ofrecer nuevos diagnósticos a la población obteniendo gran número de diagnósticos falsos e innecesarios que no influyen en la vida del paciente- Se ha llegado a tal extremo que la Asociación Americana de Radiólogos rechaza la realización de pruebas a las personas que no padezcan sintomatología. Además el nivel de satisfación de las personas aumenta cuando reciben un diagnóstico y la realidad indica que en la mitad de las consultas médicas no se detecta enfermedad alguna.

Por otra parte siempre encontraremos al médico laborioso que es capaz de etiquetar como diagnóstico a un proceso y así medicalizarlo y tratarlo ya sea con fármacos o con consejos sanitarios.

La consideración de los factores de riesgo como enfermedad: Todos los test diagnósticos genéticos no sirven para mejora la salud de la población al menos en el momento presente y así personas que no sufren enfermedad se etiquetan de pacientes poe superfil genético y nos los traen a nuestra consulta. Además los tratamientos preventivos son un gran negocio de las empresas farmacéuticas pero se les debería reconvenir e introducir la ética en ese mercantilismo.

La consideración de los síntomas raros o leves, como epidemias o graves enfermedades: Así la disfunción sexual se considera como enfermedad del 50% de los varones entre 40 y 70 años y como enfermedad del 43% de las mujeres. El colon irritable afecta a un levado % de personas pero solo es importante en el 5%. Los procesos psiquiátricos según los estudios de nuestro país indican que uno de cada 6 españoles padecerá un trastorno psiquiátrico a lo largo de su vida en relación con los problemas sociales, socioeconómicos o sociolaborales. La gripe a fue un claro ejemplo.

La importancia del consumidor final: Las empresas farmacéuticas se publicitan en los medios para potenciar el consumo de fármacos, pasando los médicos al segundo término. Con el señuelo de tener a los pacientes informados se genera la demanda de fármacos. Se publicitan estrategias de salud para indicar que existen muchos pacientes sin diagnosticar y presionar así al médico.

Este problema es propio de las sociedades más desarrolladas que tienen mejor asistencia médica y a la que se considera como un derecho básico. Conlleva un sinfín de pruebas médicas y podemos llegar a ser una sociedad hipocondríaca sana.

Se han definido hasta 300 factores de riesgo de la cardiopatía isquémica pero algunos rozan el ridículo: no hacer la siesta, ser excesivamente puntual…. Que son ridículos. Ser embarazada de riesgo ya es algo corriente, de hecho ser ginecólogo ya es un factor de riesgo para el embarazo de riesgo.

La desmedicalización: Con el exagerado consumo de fármacos los sistemas sanitarios ya no son sostenibles, los sanos disputan los fármacos a los enfermos. Así el sistema deja de ser solidario. El médico no es el causante es la víctima de este proceso. La medicina cosmética se hace para sanos convirtiendo lo normal en posible tratamiento y la obsesión por la salud llega a extremos ridículos.

Ya va siendo hora de desmedicalizar y perder la influencia de la industria farmacéutica, no se trata de infravalorar las enfermedades reales sino de aportar serenidad al sistema.

Relizado por :

Dr. José Catalán Macian. Medicina Familiar y Comunitaria

CS Fuensanta

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